Antes que nada, y como me imagino todos los argentinos, quiero expresar mi dolor, frustración e indignación ante la muerte de una nena de once años de edad, que estuvo desaparecida, con un país movilizado, y no pudo ser rescatada.
Todo empezó alarmándonos respecto de la trata de personas. Creo que en todas las casas donde hay niños y adolescentes el 21 de agosto se habló del peligro que corren los chicos en la calle, expuestos en las redes sociales, en los shoppings, etc. El problema de las desapariciones y de la gran cantidad de búsquedas en el país, por años y sin resultado.
A medida que fueron pasando los días se empezó a hablar de la condición de "preso" de su padre, barajándose la hipótesis de un ajuste de cuentas o un secuestro extorsivo.
Se hicieron frustrados allanamientos; marchas; súplicas; búsquedas, hasta que fue encontrado su cuerpo sin vida.
fue en ese momento cuando nos enteramos que la familia había recibido un llamado de los secuestradores y que la niña había sido "bien tratada" durante su cautiverio.
Hoy los diarios informan que podría existir una conexión con el narcotráfico y que la tía de Candela también estuvo hace poco secuestrada.
Esperemos que las actuaciones judiciales, obviamente secretas, tengan algo de luz para aclarar el crimen.
Estimo que de lo sucedido debemos analizar dos grandes cuestiones: la primera, por supuesto, la inseguridad reinante en nuestro país que nos hace hablar con cotidianidad de "trata de personas", "ajuste de cuentas", "secuestro extorsivo", "narcotráfico". La segunda: el papel de la prensa durante los siete días de búsqueda. Buitres de la noticia llenaron con hipótesis los vacíos de información. Hicieron pesquisas por cuenta propia, se anticiparon a los allanamientos, alertaban minuto a minuto sobre el accionar de la policía y del fiscal de la causa.
El mismo día que fue hallado sin vida el cuerpo de la pequeña, los diarios mendocinos relataban pormenorizadamente las tareas que se estaban llevando a cabo en algunas provincias como Mendoza.
Estoy convencida que el secreto de sumario es de vital importancia en una investigación y que la ciudadanía alarmada no puede distinguir la especulación de los datos reales.
Temo que el desenlace de esta historia haya tenido que ver mucho con la actuación irresponsable de los medios que hicieron a los captores sentirse cercados y obligados a deshacerse de la pequeña.
¿Será así?
Cada vez me planteo más seriamente si frente a la prensa irresponsable no hay que regular el derecho a informar.
Esto es más o menos como CADA UNO TIENE EL GOBIERNO QUE SE MERECE.. A la prensa, nosotros le damos de comer. ¿Cuánta gente siguió con voracidad el minuto a minuto de esta noticia? Escuché en varias mesas las informaciones de último momento.
ResponderEliminar¿Se acuerdan de la película del secuestro del niñito que el padre era Mel Gibson?
Realmente es terrible lo que estamos viviendo