sábado, 27 de agosto de 2011

El nuevo orden mundial: el grupo Bilderberg

Según Daniel Estulín -quien sigue al grupo hace muchos años y se ha encargado de investigar a fondo las pequeñas cuestiones que se dejan salir a la luz-



En el mundo de las finanzas internacionales se mueven aquellos que dirigen los acontecimientos y aquellos otros que reaccionan ante los mismos. Mientras que a estos últimos los conocemos más, son más numerosos y aparentemente son también los más influyentes, el verdadero poder yace en manos de los primeros. Ocupando el centro del sistema financiero global está la oligarquía representada hoy día por el Club Bilderberg.
La organización de Bilderberg es dinámica, en cuanto a que cambia con el transcurso del tiempo absorbiendo y creando nuevos elementos mientras excreta las piezas sobrantes en descomposición. Sus miembros van y vienen, pero el mecanismo en sí no ha cambiado. Es un sistema que se perpetúa a sí mismo, una telaraña virtual de intereses financieros, políticos, económicos e industriales entrelazados alrededor de su núcleo, el modelo Fondi ultramontano veneciano.
Ahora bien, no se trata de una sociedad secreta. No tenemos aquí a un ojo malvado que todo lo ve o una conspiración Judeo-masónica. No hay conspiración por mucho que la gente pueda pensarlo así en sus fantasías infantiles. No existe ningún grupo de gente, por muy poderosa que sea, que se sienta alrededor de una mesa en una habitación oscura, cogiéndose de las manos, mirando fijamente una bola de cristal y planeando nuestro futuro.
Bilderberg no es un mundo de fantasía cartesiano en el que, en el transcurso de sucesivas generaciones, se impongan intenciones aisladas de individuos concretos en lugar de procesos sociales dinámicos que actúen como factores que marcan el curso de la historia y la evolución de las ideas. Es clínicamente relevante el hecho de que en la actualidad, las más diversas y descabelladas teorías de conspiración reflejen el estilo peculiarmente patológico en la fantasía infantil asociada al Señor de los Anillos, La Guerra de las Galaxias o el culto a Harry Potter. Este tipo de culto expresa una acción mental característica, que es el poder mágico de la voluntad actuando fuera de la dimensión física real del espacio-tiempo.
Es una reunión de personas que representan una cierta ideología. Bilderberg es un medio para reunir a las instituciones financieras más poderosas y depredadoras de todo el panorama económico mundial. Y hoy por hoy, esta combinación de intereses es la peor enemiga de la Humanidad.
No es un Gobierno Mundial Único o un Nuevo Orden Mundial como mucha gente cree equivocadamente. Más bien, la ideología es la de UNA EMPRESA MUNDIAL S.A. En el año 1968, durante un encuentro Bilderberg en Canadá, George Ball, que por aquél entonces era Secretario de Asuntos Económicos con John F. Kennedy y Johnson preguntó: “¿Dónde se encuentra la legitimidad para que directivos de corporaciones puedan tomar decisiones que afecten tan profundamente a la vida económica de naciones ante cuyos gobiernos su responsabilidad es limitada?”
La idea tras cada encuentro Bilderberg es la creación de lo que ellos llaman LA ARISTOCRACIA DE PROPÓSITO, entre élites europeas y norteamericanas con vistas a gestionar el planeta de la mejor forma posible. En otras palabras: la creación de una red global de cárteles gigantes. Más poderosos que cualquier nación de la Tierra, destinados a controlar las necesidades vitales del resto de la humanidad.
El comienzo
Príncipe Bernardo de Holanda era de opinión de que las graves crisis económicas, como la Gran Depresión podían evitarse si había líderes responsables e influyentes que pudieran ocuparse de los acontecimientos mundiales a la sombra de su necesaria postura publica. Por ello, según la mitología popular, se le pidió que organizara en 1954 la primera reunión de representantes de todo el mundo con la misma mentalidad, procedentes de todas las áreas de la sociedad: económica, política, empresarial y militar. Fueron convocados en el Hotel Bilderberg en Oosterbeek, Holanda a finales de mayo 1954.
La mayoría de los informes sostienen que los miembros originales pusieron a su alianza el nombre de Club Bilderberg por el hotel en el que formalizaron el pacto. Sin embargo, George Hatonn descubrió que el príncipe Bernardo, nacido en Alemania y quien fue oficial de la Reiter SS nazi a principios de la década de 1930 y formó parte de la junta de una filial del grupo de inteligencia, el Farber Bilder. Bernardo se basó en su trayectoria nazi en la dirección corporativa para persuadir al club supersecreto responsable de políticas que se llamaron los Bilderberg en honor a Farben Bilder, como homenaje a la iniciativa de los ejecutivos de Farber de organizar el “Circulo de Amigos” de Heinrich Himmler.
La familia real holandesa enterró discretamente esta parte del pasado del príncipe Bernardo cuando, tras la guerra, se convirtió en máximo directivo de la Royal Dutch Shell, el conglomerado holandés y británico.
La misión desde la primera reunión ha sido crear una aristocracia de propósito entre Europa y Estados Unidos, y cómo llegar a un acuerdo en cuestiones políticas, económicas y estratégicas, todo ello para gobernar juntos el mundo. La alianza de la OTAN era su base crucial de operaciones y de subversión, ya que les confería el telón del fondo para sus planes de guerra perpetua, o al menos para su política de chantaje nuclear.
La reunión anual del grupo se celebró entre el 9 y el 12 de junio de este año en St. Moritz (Suiza).

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