El tema del aborto es una asignatura pendiente en materia de debate social argentino.
"De eso poco se habla", pero pasa, y estamos frente a un delito punible que ocasiona miles de víctimas al año, que no se despenaliza, ni se penaliza en los hechos.
Más allá de cuál sea la postura en la que nos enrolemos -me encantaría leer sus comentarios-, el debate no puede postergarse. No podemos seguir haciendo la vista gorda ante una realidad de tamaña envergadura dañosa: el aborto clandestino.
ENVIADO POR CARMELA:
Tema complejo si los hay. Despenalización del aborto, aborto terapéutico y eugenésico, manipulación de gametos y embriones, eutanasia, DERECHOS HUMANOS…
Por un lado penalizamos el aborto y cada vez que se produce una causal de excepción (especialmente eugenésica) se somete a autorización judicial (cuando la ley no lo exige) tomando en algunos casos estado público, exponiendo a quienes lo solicitan a la opinión colectiva, quedando la víctima como victimario, haciendo de ello todo un juicio ético-moral de la sociedad.
Por otro lado, permanentemente se practica la manipulación de gametos y aún más sensible, la de EMBRIONES a través de las prácticas de fecundación in vitro o extrauterinas que, jurídicamente se consideran personas. (se congelan, abandonan, se preguntan si se pueden desechar, experimentar con ellos o donar)
En otra fase, no menos importante, y ya que “opino” sobre el derecho a la vida, no debo evadir este tema que me provoca cada vez más espanto y contradicción, la dignidad de la persona y eutanasia.
Derechos Humanos… ¿qué valor prevalece sobre cuál? ¿ la vida, dignidad, integridad, libertad?...
Hay situaciones en las cuales la mayoría no discute qué vida está sobre cuál, de hecho el delito de homicidio puede no ser pasible de pena cuando configura en alguna causal. El aborto técnicamente no es punible cuando es terapéutico o eugenésico. Es el legislador quien toma los estándares sociales y los tutela.
Ahora bien, en mi opinión que obviamente está sujeta a cambios, cuál es la diferencia entre el aborto no punible y el unible.
En el caso del terapéutico prevalece la vida de la madre a la del feto cuando no se puede por otros medios evitar un peligro para la vida o la salud de ella y siempre con su consentimiento. Es la mujer quien en definitiva decide si asume o no el riesgo, el derecho no espera acciones heroicas. Queda a la reserva de la persona y sus convicciones.
En el aborto eugenésico, por violación o incapacidad (me gusta más que “mujer idiota o demente”), lo que falta es la voluntad de la mujer en la realización del acto, entendiéndose que no debe ser sometida a soportar un embarazo producto de la violación. Todavía se pueden plantear diferencia sobre este tema, creo que hay que caminar en esos zapatos antes de emitir juicio, como mujer y más allá de mis creencias religiosas, hay que tener un nivel de espiritualidad muy elevado para amar y aceptar un embarazo producto de terrible humillación y desprecio, lo pienso como un verdadero acto heroico. Entiendo que no debe obligarse a ninguna mujer comprendida en este caso a actuar en su propio perjuicio; acepto la voluntad del legislador de despenalizar cuando a elección de la mujer decide interrumpir el embarazo.
Embarazo producto de un acto consentido, ¿qué valor prevalece?
Se justifica la despenalización por el elevado porcentaje de muertes por la práctica de abortos clandestinos. Un dato de la realidad es que quienes tienen recursos económicos acceden a realizarse abortos de manera más segura para su integridad. Por lo que el mayor riesgo de muerte se da en la población femenina que carece de recursos. O sea que, por medio de la despenalización lo que se abre es la posibilidad de acceder al sistema público de salud para la práctica del aborto de manera gratuita y con ello reducir el riesgo.
Toda regla tiene excepción, hasta el derecho a la vida. ¿Qué pasa cuando las excepciones superan a la regla? La excepción se vuelve regla y viceversa.
Existe el Programa Nacional de Salud y Procreación Responsable, Ley 25.673/2003. Antes de despenalizar el aborto sería mejor analizar en qué está fallando, modificar aquello que no produce los fines esperados. ¿Cuál es el plazo para ver resultados relevantes, cuántos recursos se destinaron a esos fines en estos ocho años, con qué seriedad se implementa el programa?
Me cuesta como mujer justificar la muerte en un acto irresponsable. Digo, como personas podemos dirigir nuestra sexualidad libremente, no discuto sobre eso. El dilema se presenta cuando de un acto consentido surge un embarazo. Cuál es la responsabilidad de quienes libremente tienen relaciones sexuales e impunemente matan a una persona fruto de su actuar. ¿El aborto garantiza que las personas a posterior actúen preventivamente y adopten algún método anticonceptivo?
Si la existencia de la persona es desde la concepción, ¿es válido que el derecho de quien tiene capacidad para dirigir sus acciones esté por sobre el derecho a la vida de quien no puede defenderse?
Habrá quienes opinen que desde mi postura es fácil plantear estos interrogantes ya que se supone que mi condición sociocultural me pone en situación diferente, a lo que respondo que a todas y todos nos cuesta frenar nuestros deseos sexuales, el nivel sociocultural no nos inhibe la libido. Hoy existe mucha más información que hace diez o veinte años, métodos anticonceptivos hay muchos, en los centros de salud están disponibles para todos los que lo requieran, en las municipalidades hay programas de educación sexual, tal vez hay que tener mayor compromiso social y derribar algunas barreras. Educación sexual va más allá de evitar embarazos no deseados, tiene que ver con la prevención de enfermedades infectocontagiosas.
Despenalizar el aborto quizás dé una solución inmediata a un problema que en el fondo no va a quedar resuelto.
Si acepto el aborto producto de un acto consentido, queda resuelto mi dilema de la eutanasia, digo si el “valor vida” queda debajo del “valor dignidad” o “valor libertad” nadie podría criticar la decisión de quien padece una enfermedad terminal o vive gracias a la asistencia necesaria y permanente de otro.
En fin, habrá que evaluar qué es lo mayormente aceptado por la sociedad. Lo demás queda a la reserva de cada uno.
Perdón por mi extensión, en realidad hoy me hace más ruido la vida, dignidad y libertad del paciente, el límite de la voluntad de los familiares y de las prácticas médicas.
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